Planificación fiscal de fin de año para autónomos: 10 movimientos clave
Los últimos meses del año son el momento más importante para la planificación fiscal de cualquier autónomo. Las decisiones que tomes antes del 31 de diciembre pueden ahorrarte cientos o incluso miles de euros en la declaración de la renta del ejercicio. En esta guía te presentamos 10 movimientos fiscales concretos, cada uno con ejemplos numéricos, para que puedas aplicarlos a tu situación particular.
Utiliza nuestro optimizador de deducciones para identificar las estrategias que más te convienen según tus números reales.
1. Anticipar gastos deducibles al ejercicio actual
Si sabes que vas a tener un gasto en enero o febrero del año siguiente (material de oficina, renovación de software, reparaciones), valora adelantarlo a diciembre del año en curso. El gasto computará en el ejercicio actual y reducirá tu base imponible.
Ejemplo numérico: tu rendimiento neto del año es de 35.000 euros y estás en el tramo del 30% de IRPF. Si adelantas la compra de un ordenador de 1.200 euros (sin IVA) de enero a diciembre, reduces tu base imponible a 33.800 euros. El ahorro fiscal es de 1.200 x 30% = 360 euros. Si además deduces el IVA (252 euros) en el modelo 303 del cuarto trimestre, el ahorro total asciende a 612 euros.
Atención: el gasto debe estar facturado y pagado antes del 31 de diciembre. Una factura con fecha de enero no es válida para el ejercicio anterior, aunque la pagues en diciembre.
2. Diferir ingresos al ejercicio siguiente
Si facturas por criterio de devengo (lo habitual en estimación directa), el ingreso computa cuando emites la factura, no cuando cobras. Si tienes un proyecto que va a terminarse entre finales de diciembre y principios de enero, valora si te conviene facturarlo en enero para diferir el ingreso al año siguiente.
Ejemplo: Marcos, consultor autónomo, tiene un proyecto de 5.000 euros que termina el 28 de diciembre. Si factura en diciembre, su rendimiento neto sube a 42.000 euros y entra en el tramo del 37%. Si espera a facturar el 2 de enero, ese ingreso computa en el año siguiente, donde quizá tenga menos ingresos y tribute a un tipo marginal más bajo.
Importante: esto es legal y legítimo siempre que no se abuse. No se trata de ocultar ingresos, sino de optimizar el momento de facturación cuando hay flexibilidad real. Si ya has prestado el servicio y emitido albarán, el devengo ya se ha producido.
3. Aportar al plan de pensiones
Las aportaciones a planes de pensiones reducen directamente tu base imponible del IRPF. El límite para autónomos en 2026 es de 5.750 euros anuales en planes individuales y hasta 4.250 euros adicionales en planes de empleo simplificados para autónomos, sumando un máximo de 10.000 euros.
Ejemplo numérico: Elena tiene un rendimiento neto de 40.000 euros y un tipo marginal del 37%. Si aporta 5.750 euros a su plan de pensiones antes del 31 de diciembre, reduce su base imponible a 34.250 euros. El ahorro fiscal inmediato es de 5.750 x 37% = 2.127,50 euros. Es dinero que recupera en su declaración de la renta.
Matiz: los planes de pensiones difieren la tributación, no la eliminan. Cuando rescates el plan en la jubilación, tributarás por las cantidades percibidas como rendimiento del trabajo. Pero si tu tipo marginal en la jubilación es inferior al actual (lo habitual), habrás ahorrado la diferencia.
4. Contratar o mejorar el seguro de salud
Las primas de seguro de salud pagadas por el autónomo son deducibles hasta 500 euros anuales por persona (1.500 euros para personas con discapacidad). Esto incluye al autónomo, su cónyuge e hijos menores de 25 años que convivan con él.
Ejemplo: una familia de 4 miembros (autónomo, cónyuge y 2 hijos) puede deducir hasta 2.000 euros anuales en primas de seguro de salud. Si el tipo marginal es del 30%, el ahorro es de 600 euros.
Si todavía no tienes seguro de salud privado o tienes una póliza individual, diciembre es el momento ideal para contratar una póliza familiar que cubra a toda la unidad familiar y maximizar la deducción.
5. Aplicar amortización acelerada si es posible
Si eres una empresa de reducida dimensión (facturación inferior a 10 millones de euros, es decir, prácticamente todos los autónomos), puedes aplicar amortización acelerada multiplicando por 2 los coeficientes de amortización de las tablas oficiales.
Ejemplo: compraste un ordenador de 2.000 euros. La tabla oficial establece un coeficiente máximo del 25% (amortización en 4 años = 500 euros/año). Con amortización acelerada, el coeficiente sube al 50% (amortización en 2 años = 1.000 euros/año). En el primer año deduces 1.000 euros en lugar de 500, lo que con un tipo marginal del 30% supone un ahorro adicional de 150 euros.
Además, los activos nuevos con valor inferior a 300 euros pueden amortizarse íntegramente el año de compra, sin necesidad de aplicar tablas. Si necesitas material de oficina, periféricos o herramientas, cómpralo antes del 31 de diciembre y deduce el 100% ese mismo año.
6. Revisar y dotar provisiones
Si tienes facturas pendientes de cobro con antigüedad superior a 6 meses, puedes dotar una provisión por insolvencia que reduce tu base imponible. Esto es especialmente útil si tienes clientes morosos.
Ejemplo: tienes una factura de 3.000 euros emitida en mayo de 2026 que no has cobrado. En diciembre, han pasado más de 6 meses, por lo que puedes dotar una provisión de insolvencia de 3.000 euros. Esto reduce tu rendimiento neto en esa cantidad. Con un tipo marginal del 30%, el ahorro fiscal es de 900 euros. Si finalmente cobras la factura en el futuro, revertirás la provisión (ingreso en ese ejercicio).
Requisitos para la provisión: que hayan pasado al menos 6 meses desde el vencimiento, que el deudor no sea un ente público ni una parte vinculada, y que la deuda esté registrada contablemente.
7. Revisar tu base de cotización a la Seguridad Social
Con el sistema de cotización por ingresos reales vigente desde 2023, tu cuota de autónomo depende de tu previsión de rendimientos netos. Si tus ingresos reales han sido diferentes a los previstos, antes de que termine el año puedes solicitar un cambio de tramo para evitar regularizaciones.
Ejemplo: previste unos rendimientos netos de 1.500 euros/mes y estás cotizando por el tramo correspondiente (unos 294 euros/mes). Pero tu negocio ha crecido y realmente estás generando 2.500 euros/mes netos. Si no ajustas tu tramo, la Seguridad Social te regularizará al año siguiente y deberás pagar la diferencia de golpe. Mejor ajustar ahora y repartir el coste.
Los cambios de tramo se pueden hacer cada dos meses a través de Import@ss. El último cambio efectivo del año suele ser el solicitado antes del 1 de noviembre.
8. Valorar el cambio de estimación directa simplificada a normal
La estimación directa simplificada permite deducir un 5% de gastos de difícil justificación (con un máximo de 2.000 euros anuales) sin necesidad de factura. Es una ventaja para quienes tienen pocos gastos documentables. Sin embargo, si tus gastos reales superan ese 5%, la estimación directa normal podría interesarte más.
Ejemplo numérico: Ana factura 60.000 euros y tiene gastos documentados de 15.000 euros. En estimación directa simplificada, su rendimiento neto es 60.000 - 15.000 - 2.000 (5% de difícil justificación, máximo) = 43.000 euros. Si en estimación directa normal pudiera deducir gastos adicionales por más de 2.000 euros (amortizaciones más detalladas, provisiones), le compensaría el cambio. De lo contrario, es mejor quedarse en simplificada.
El cambio de régimen de estimación se solicita presentando el modelo 036/037 de modificación antes del 31 de diciembre del año anterior al que quieres que tenga efecto.
9. Revisar las retenciones aplicadas en tus facturas
Si eres autónomo profesional (sección 2 del IAE), tus clientes empresarios te retienen el 15% de IRPF en cada factura (7% durante los 3 primeros años de actividad). Antes de que acabe el año, revisa que las retenciones aplicadas sean correctas.
Por qué es importante: si más del 70% de tus ingresos llevan retención, puedes estar exento de presentar el modelo 130 (pago fraccionado trimestral). Esto simplifica tus obligaciones fiscales y puede mejorar tu flujo de caja.
Ejemplo: Daniel factura 45.000 euros anuales. De esos, 38.000 euros son a empresas que le retienen el 15% (5.700 euros de retenciones). El 38.000/45.000 = 84%, superior al 70%, por lo que Daniel está exento del modelo 130. Las retenciones que le han practicado son un pago anticipado de IRPF que se resta de su cuota anual en la declaración de la renta. Si las retenciones superan la cuota final, Hacienda le devuelve la diferencia.
Solicita a tus clientes un certificado de retenciones antes de finalizar el año para verificar que los importes cuadran con tus facturas. Consulta nuestra calculadora de IRPF para simular tu cuota y verificar si las retenciones cubren tu tributación esperada.
10. Revisar los pagos fraccionados del modelo 130
El modelo 130 supone el pago anticipado del 20% de tu rendimiento neto acumulado cada trimestre. Antes de que termine el año, verifica que tus pagos fraccionados están al día y que los importes son coherentes con tus ingresos y gastos reales.
Ejemplo de verificación: Roberto ha facturado 48.000 euros en el año y tiene gastos deducibles de 12.000 euros. Su rendimiento neto es de 36.000 euros. El 20% de 36.000 = 7.200 euros debería ser la suma de sus cuatro pagos fraccionados del modelo 130. Si ha pagado menos porque estimó gastos superiores, podría recibir un ajuste en la declaración anual. Si ha pagado más, le saldrá a devolver.
Si detectas que has pagado de más en los tres primeros trimestres, puedes ajustar el cuarto pago fraccionado (que se presenta el 30 de enero del año siguiente) para equilibrar. Y si has pagado de menos, reserva fondos para evitar sorpresas en la declaración de la renta.
Utiliza nuestra calculadora de beneficio neto para tener una visión completa de tu situación fiscal antes de cerrar el ejercicio.
Resumen: calendario de acciones antes del 31 de diciembre
Para facilitar la implementación, aquí tienes un calendario de las acciones ordenadas por urgencia:
| Cuándo | Acción | Ahorro potencial |
|---|---|---|
| Noviembre | Revisar base de cotización SS | Evitar regularización |
| Noviembre | Solicitar cambio de estimación (si aplica) | Variable según caso |
| Diciembre (inicio) | Contratar/mejorar seguro de salud | Hasta 600 euros |
| Diciembre (inicio) | Aportar al plan de pensiones | Hasta 2.127 euros |
| Diciembre (medio) | Anticipar compras y gastos deducibles | Variable (300-1.000+ euros) |
| Diciembre (medio) | Revisar provisiones por insolvencia | Variable según morosos |
| Diciembre (final) | Diferir facturación si conviene | Variable según tramo |
| Diciembre (final) | Verificar retenciones con clientes | Evitar errores en IRPF |
| Enero | Ajustar modelo 130 del 4T | Equilibrar pagos anticipados |
Conclusión
La planificación fiscal no es evasión ni ingeniería financiera compleja. Es simplemente tomar decisiones informadas antes de que acabe el año para aprovechar las herramientas legales que la normativa pone a tu disposición. La diferencia entre un autónomo que planifica y uno que no puede ser de 2.000 a 5.000 euros anuales en impuestos, dependiendo del volumen de facturación.
Nuestro consejo: dedica una tarde de noviembre a revisar tus números con el optimizador de deducciones y la calculadora de IRPF. Identifica qué movimientos te aportan más ahorro en tu situación particular y ejecútalos antes del 31 de diciembre. Tu yo del próximo junio, cuando presente la declaración de la renta, te lo agradecerá.
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